Si la incorporación de las nuevas tecnologías a la vida de los ciudadanos supuso un cambio en sus costumbres a la hora de consumir y buscar información, la evolución de internet en los últimos años lo ha convertido en un canal de doble dirección. El ciudadano ya no sólo se limita a consumir pasivamente la información sino que quiere participar y colaborar activamente en ella. Ya son de uso cotidiano las redes sociales, wikis, foros, blogs y otros elementos de participación basados en la interacción, la colaboración y el intercambio y también el uso de API,s abiertos que ayudan a sumar servicios a esa información.
Está claro que las administraciones públicas no pueden quedarse al margen de esta evolución de la sociedad. Deben ofrecer en su web la información que sus ciudadanos necesitan y lo deben hacer de forma muy fácil de usar, por supuesto. Pero además el ciudadano de hoy en día no se va a conformar sólo con eso. Espera encontrar en la página web de su comunidad o ayuntamiento la posibilidad de participar y opinar sobre todo aquello que le afecta.
Los gobiernos locales se encuentran ante el reto de la web 2.0, el nuevo papel de la ciudadanía exige que la comunicación con su comunidad y ayuntamiento pase a ser bidireccional.
Cada vez más, vemos ejemplos de ayuntamientos grandes y pequeños que incorporan blogs, foros, wikis e incluso utilizan twiter u otros elementos de web 2.0 para comunicarse con sus ciudadanos. Algunos ejemplos de ello son los Twitters del Ayuntamiento de Nueva York y El Prat de Llobregat, los blogs de Gencat o Barcelona parla , los Facebooks de la Seu de Urgel, de Tona y el Ayuntamiento de San Francisco y el flickr del pequeño Ayuntamiento de Copons.
Subirse al carro pero controlando los riesgos
La web interactiva y participativa supone a menudo que el control de la información está en manos de las personas que interactúan. Es el gran valor de la inteligencia colectiva, los ciudadanos pueden aportar conocimientos y no sólo consumirlos. Pero esto a su vez comporta riesgos y a veces puede conllevar un mal uso y encontrarnos con casos de participación incívica. Esto preocupa especialmente a las administraciones públicas. Pero hoy en día disponemos de herramientas y conocimientos suficientes para controlar estos riesgos.
Un ejemplo práctico de control de estos riesgos de participación ciudadana en una administración pública se recoge en el libro: “Políticas de uso de servicios de participación ciudadana en el contexto de Administraciones Públicas” .
Desarrollada para el Gobierno del Principado de Asturias, esta publicación describe una metodología de análisis de servicios participativos intentando cubrir los principales riesgos a los que puede tener que enfrentarse una Administración Pública que los quiere utilizar. En la elaboración de la metodología ha participado un grupo de expertos de diferentes disciplinas con el fin de cubrir todas las áreas.
El equipo del Principado compuesto por Karmely Herrera, Eloy Braña y José Luis Rodríguez trabajó conjuntamente con Chus García y Miriam Ruiz de la Fundación CTIC, Raquel Gisbert y Marc Garriga del Ayuntamiento de Barcelona, con Andrés Ramos de Bardají & Honrado Abogados en la parte legal y yo misma, Dolors Pou, de Xperience Consulting en la parte relacionada con la experiencia de usuario.
En resumen una web interesante, fácil de usar y con una Arquitectura de la Información que facilita al ciudadano encontrar lo que busca ya no es suficiente. El ciudadano no sólo quiere recibir información, sino que también quiere poder participar sobre todo en lo concerniente a su ciudad y comunidad.
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