Desde que ha aparecido el iphone muchas marcas de teléfonos han cambiado su aspecto y el modo de interacción de sus dispositivos tratando de imitar al modelo de Apple, ¿por qué sucede esto?, ¿por qué dispositivos como el de Apple son capaces de cambiar el mercado?
Leyendo a Donald Norman, se entresacan unas conclusiones muy interesantes sobre cómo los productos de éxito contemplan positivamente 3 aspectos:
El primero es el aspecto que contempla las impresiones que tiene una persona al enfrentarse al producto, es decir, su apariencia, su tacto, las sensaciones que le produce.
¿Cumple este aspecto el iphone? Parece que las formas del dispositivo han sido muy bien diseñadas y han dado con lo que a los usuarios les gusta: cuenta con unas líneas suaves, un tamaño y peso adecuado y un tacto agradable.
El segundo nivel trata del uso, de la experiencia que tenemos cuando utilizamos un producto de manera habitual. Pero este a su vez se divide en tres: función, rendimiento y usabilidad. Las funciones del iphone no son muy diferentes a la de otros teléfonos del mercado pero cuenta con todas aquellas que resultan necesarias y que satisfacen a los usuarios de estos dispositivos. En cuanto al rendimiento (lo bien que un producto cumple las funciones previstas) también parece que el iphone cumple las expectativas de manera holgada. Y en relación a la usabilidad, si el usuario utiliza su dispositivo de manera sencilla y fácil y no le aporta frustración conseguirá un impacto positivo. Es decir, si el producto hace lo que debe, si su uso es ameno o divertido y el usuario consigue con facilidad hacer lo que se propone entonces el resultado es una emoción positiva.
Es aquí donde el iphone con su diseño de interacción ha generado un impacto tan fuerte y es que aun teniendo prácticamente las mismas funciones que otros dispositivos la manera fácil, práctica y divertida que aporta este producto para manejarlo ha sido clave de su éxito. Genera unas emociones positivas que son realmente potentes.
El último aspecto hace referencia a como las personas interpretan, razonan y evalúan el producto una vez utilizado. Es como si viniera la razón a poner en orden lo que hemos sentido al tocar y utilizar un producto. Está también muy relacionado con la imagen de uno mismo al utilizar un producto, lo que proyecta a los demás, con la satisfacción personal y los recuerdos que le proporciona.
En este aspecto parece que el iphone también cubre este punto ya que es muy frecuente oír a personas que hablan bien de su móvil o leer en blogs lo mucho que les gusta.
¿Es el iphone un buen producto?, desde mi punto de vista si, cubre los tres aspectos que acabamos de ver y eso no es nada fácil.
No hay que olvidar que un producto no pueden satisfacer a todas las personas, pero aquellos que están dirigidos a un determinado público y que están diseñados intentando satisfacer estos tres aspectos estarán más cerca de hacer un buen producto.
