Durante muchos años, la herramienta Microsoft Office ha ido incorporando diversas funcionalidades sin llegar a modificar realmente su interfaz. De hecho, pese a que ha llegado a aglutinar más de 1.500 funcionalidades distintas en decenas de menús, submenús, combos, ventanas flotantes, etc., bien podrÃamos decir que en cuestiones de interfaz no hay prácticamente diferencia entre un Word 97 y un Word 2003.
Ello ha constituido un verdadero problema para los desarrolladores, pues se ha llegado a un extremo en el que la interfaz no da más de sÃ. Un diseño creado para 150 opciones se resentirá cuando estas pasen a 1000 y correrá serio riesgo de ser ineficaz cuando alcancen las 1.500. El Office 2007 trata de enfrentarse a este problema.





Nielsen puso como ejemplo de diseño orientado a resultados. Lo puse en Interface de usuario orientada a resultados.
El problema no es añadir funcionalidades a la aplicación si no cómo mostrarlas en una bifaz finita y limitada y cómo permitir que el usuario pueda verlas, buscarlas, comprender y entender para que se utilizan, seleccionar aquellas que le interesan e incorporarlas con facilidad a la interfaz principal.
¿Cuantas nuevas opciones se añaden a un coche con cada lanzamiento de un nuevo modelo? De todas ellas ¿cuantas puede utilizar a la vez el conductor y qué innovaciones le son realmente funcionales y deben realmente ocupar un espacio en el salpicadero? En la conducción hablamos de seguridad. Por ello la facilidad de uso es crÃtica ¿por qué no se tiene la misma idea en una aplicación web en lugar de añadir diez funcionalidades nuevas en cada versión? y ahora con la nueva versión de Office… ¿reinventamos la rueda?